Sin categoría

Desempolvando tacitas, copas y corazón.

Me gusta llorar, no de tristeza, si no por esos sentimientos que te mueven, te invaden y salen por medio de las lágrimas; como cuando ves una película o escuchas alguna canción.  Me gusta llorar bonito! tanto, que me encanta ver esos videos que aparecen en mi newsfeed de Facebook, que aunque son en inglés, parece que son hechos en China porque todos los actores son de origen asiático, los has visto?  Duran como 8 minutos, pero están cargados de melodrama, valores y te dejan reflexionando, y claro también con los ojos llenos de lagrimas.  Como el vídeo del niño que quería comprar un pastel para su abuelito, pero la abuela le explica que no tienen dinero para comprarlo, y un joven que escucha la conversación decide regalarles el pastel.  Pues resulta que cuando este joven (el que les paga el pastel) era niño, le sucedió lo mismo.  También quiso regalarle a su abuelo un pastel y al no poder pagarlo, un extraño se ofreció a pagárselo.  El extraño que le regalo el pastel al joven cuando era niño, resulto que era ahora el abuelo del niño, al que el joven le regalaba el pastel.  La moraleja de la historia es siempre hacer el bien y si lo haces, el bien se te regresa.

Pues hoy vi otra de esas historias, trataba de una pareja muy linda, que claro, desde el principio del vídeo te dan ganas de llorar por aquel amor tan bonito.  De pronto aquella inmensa felicidad termina cuando la mujer queda ciega.  Ella decide no dejar que esto le impida continuar con su vida.  Y la historia termina con ella saliendo de su casa, ya sin poder ver, guiándose con su bastón, cruzando la calle, tomando el camión y llegando a su trabajo, pero siempre seguida, sin que ella se dé cuenta, por el quien la va cuidando como un  ángel guardián.  Al asegurarse que ya la deja bien en su trabajo, él se retira, y termina diciendo que sabe que ella nunca sabrá todo lo que él hace por ella, pero que no necesita que ella lo sepa, porque de eso trata el verdadero amor.  Amar es mucho más que un sentimiento, es una acción.  Claro que me dejo con los ojos llenos de lágrimas, y reflexionando lo cierto que es esto.   Por ejemplo, nuestros hijos al despertarse en su camita todos los días, cambiarse, comer, ir al colegio, regresar y jugar, no sabrán realmente todo el esfuerzo que se hace para: pagar todos estos gastos,  para prepara su comida,  lavar su ropita, ni el esfuerzo que implica organizar toda nuestra agenda para poder llevarlos y traerlos a la escuela y a sus clases de la tarde.  Claro que es importante que sepan que las cosas cuestan para que valoren, pero la mayoría de las cosas que hacemos por ellos  día a día,  no sabrán que lo hacemos, hasta que sea su momento de ser padres.  Pero no hacemos todo esto para que lo sepan, lo hacemos por amor! Es hermoso hacer las cosas por amor, y no solo a los hijos, a nuestro esposo, a nuestros padres, amigas y hasta personas que no conocemos pero necesitan una mano.

En la buffetera del comedor tengo guardadas unas tacitas de porcelana que casi nunca uso pues en esta vida ajetreada donde siempre andamos corre corre, ya no nos damos el tiempo como lo hacían las abuelitas, para recibir al “cafecito” en casa.  Cuando nuestros ocupados itinerarios logran coincidir, llegamos corriendo al café donde quedamos en reunirnos, con nuestra ropa de gimnasio, y celular en mano, pues debemos estar al pendiente de que no se nos pase la hora para salir corriendo.  Y está bien! los tiempos cambian, solo que de vez en cuando cae bien desacelerarnos un poco.  Eso fue lo que decidí hacer esta semana, se siente muy bien y te lo recomiendo.  Saque las tacitas, pues qué momento más especial que el que compartes con tus amigas.

img_3556

Les hice un desayuno que la verdad no me tomo mucho tiempo.

img_3564

Huevos horneados, con tocino, aquí te comparto la receta.

Me sentí tan bien de recibir a mis amigas, que después quise usar las copas de vino que también están guardadas en aquella buffetera.  Esta vez mis papás y hermana fueron nuestros invitados, la pasamos tan agusto que hasta olvidamos sacar los celulares así que les debo las fotos.  Pero esos son los mejores momentos, los que quedan grabados en nuestros corazones y no en los celulares.  Los que te dejan llena gratitud, por tenerlos en tu vida, por las risas, por tanto amor.

Hay muchos lugarcitos ricos a donde puedes ir a comer con tu familia o amigos, pero de vez en cuando date el gusto de poder atenderlos, desempolva tus tacitas y copas, salud!

 

 

Un comentario sobre “Desempolvando tacitas, copas y corazón.

Los comentarios están cerrados.