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El circo con ojos de mamá

cirque

 

Ayer llevamos a la pequeña por primera vez al circo. Tenía fácil unos 20 años que no iba a uno. Y ahora que fui ya como mamá, lo vi todo tan distinto. La función empezó con una malabarista que colgaba de unos aros, tenía el estomago hecho nudo al ver como aquella muchacha arriesgaba su vida suspendiéndose de esos aros solo con la punta de sus pies. Ya con ojos de mamá te fijas en  esas cosas, como en el vestuario desgastado, la sonrisa de los artistas dirigida a la poca audiencia de la función casi vacía y los errores que comete el mago, pero en cambio los pequeños, con sus ojos inocentes, no se fijan en esos detalles, imaginan que están viendo algo mágico. Por eso preferí mejor enfocarme en la cara de ilusión de la pequeña, que veía maravillada aquel espectáculo.Tiempo después de terminar su acto, vi la misma muchacha malabarista, ahora en el papel de vendedora de palomitas (poporopos). Desde allí comencé a ver el lado humano de aquel espectáculo.

De ninguna manera es mi intención hacer polémica, sobre todo con aquellos que están en contra de los circos por los casos de crueldad animal. Pero al ver a toda aquella gente que, notoriamente pasa horas practicando complicados y peligrosos actos, y al terminar toman papeles de vendedores de snacks o luminosos souvenirs para los niños, lograron ganarse mi admiración y respeto. Por luchones, por chambiadores (como le llamamos en México a los que trabajan duro). Sobre todo porque en estos países de Latinoamérica tenemos el gran problema de la delincuencia, ocasionada en gran parte por la falta de trabajos. Un circo es una fuente de ingreso para mucha gente que en lugar de ganarse el dinero de manera fácil, (robando, metiéndose a negocios ilícitos, etc) hacen un gran esfuerzo para llevar entretenimiento, tanto a chicos como grandes.

Hay de circos a circos, claro está. Hay algunos que no cumplen con regulaciones, ni de seguridad ni de nada y se nota que no cuidan ni a los animales ni a su gente. Afortunadamente los animales que nos tocó ver ayer no se veían lastimados, al contrario se notaban muy bien cuidados y que llevaban una amorosa relación con sus entrenadores. Ya van varios estados de México que han prohibido los circos con animales, pero en realidad lo que han prohibido son los circos, porque un circo sin animales, es como un cumpleaños sin pastel, como un pastel sin velitas, como una velita sin un deseo. Un circo sin animales no es circo. Estoy totalmente en contra del maltrato animal, y completamente a favor que regulen los actos con animales, que multen a quien abuse o los lastime. Pero me da mucha tristeza que esta clase de espectáculo con años y años de historia se esté extinguiendo. Por suerte pude llevar a la pequeña al circo, ella gozó el show, y yo, ver su cara de ilusión. Me gustaría poder seguir llevándola para que tenga ese mismo bonito recuerdo de infancia que tengo yo, y para que tantos malabaristas, magos y payasos sigan teniendo un trabajo que lleva a niños a un lugar mágico, y a nosotros los adultos de regreso a nuestra infancia.

la foto (21)

Para quienes estan en Guatemala el circo esta en el Campo Marte, con funciones de lunes a viernes a las 7:30 p.m y sabados 11 am y 4, 6, 8 pm

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