Una nueva tradición familiar: Elf on the Shelf

Cuando escuchaba hablar del duende de “Elf on the Shelf” pensaba que ya tenía suficientes actividades “decembrinas”: con los regalos, la decoración de la casa, hornear galletas, intercambios, posadas etc. como para todavía, tener que preocuparme cada noche por ver dónde poner el duende. Con lo que no contaba, es que en primero de primaria, el duende es el tema de conversación de todos los niños, que emocionados comparten con sus amiguitos las ocurrencias de sus duendes. Un compañerito de clases de mi hija, le contó que si quería que el duende llegar a la casa debía escribirle una carta y dejarla bajo el árbol. Llegando de la escuela me contó emocionadísima que le iba a escribir al duende para pedirle que la visitara. Ahí fue cuando, aunque no me encantaba la idea, acepte que “Elf on the Shelf” sería una actividad decembrina más de la cual no podría escapar.

La busque en Amazon (puedes dar click aquí por si estas interesada en adquirir uno) y me llego en tres días. Llego justo la noche que mi niña había decidido escribir la carta. Esa noche llovía, y de repente me encontré la puerta de enfrente de la casa abierta, y extrañada, porque mi niña nunca sale de la casa sin avisar, la busque dentro de la casa, cuando de pronto la veo entrar con su cabellito suelto y sus calcetines, completamente empapada. Que estabas haciendo? Le pregunte extrañada. Es que fui a dejarle al duende la carta debajo del árbol mamá! La había dejado bajo el árbol que tenemos sembrado frente a la casa. Su inocencia y ternura me derritieron el corazón. Le explique que su amiguito se había referido al árbol de navidad, y en ese momento volvió a correr bajo la lluvia a recoger la carta. Debía seguir las indicaciones de su compañerito al pie de la letra para que el tan esperado duende no dejara de visitarla. El recordarla como dejo la carta me motivo mucho a mantener su ilusión, dándole vida al duende cada noche.

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El primer día, la duende (porque puedes pedirla niña o niño, y hasta con distinto color de piel) llego junto con el libro de cuento donde explica que su responsabilidad es vigilarla durante el día, para contarle a Santa cada noche como se había portado. Le explica que para mantener la magia, los niños no deben tocarlos, y le pide que le ponga un nombre. Así fue como empezamos a llamarla Amelia. En la pagina WWW.ElfOnTheShelf.com puedes registrar el nombre de tu duende, y también recibir una linda carta de Santa.

Amelia y sus ocurrencias hacen que mi niña se despierte cada mañana con la ilusión de ir a buscarla, y cuando la encuentra haciendo alguna “travesura” suelta su carcajada contagiosa, se la goza! y la verdad es que yo también. Al contrario de lo que me imaginaba inicialmente, el pensar en que hacer con ella cada día no a sido un problema, al contrario, es algo en lo que me he entretenido muchísimo.

Por 10 años trabaje en el área de Mercadeo Visual, decorando tiendas y aparadores, y ahora que soy ama de casa de tiempo completo, con esta actividad, vuelvo a tener ese reto creativo, como cuando me enfrentaba a una vitrina vacía. Otra vez disfruto trabajar con hilos, alambres, cintas transparentes y otros trucos para hacer la “magia”. Cuando salgo de casa, voy fijándome en la calle, en las tiendas y en todas partes, en búsqueda de inspiración. Como por ejemplo, cuando en una venta de banqueta vi esta mini piñata, pensé, es perfecta para Amelia!

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No se trata de gastar, puedes encontrar props baratos, como esta piñata que costo 25 pesos, y todo lo estoy guardando para re usarlo otros años. También puedes encontrar muchas cosas en casa sin tener que gastar nada.

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Siempre debemos pensar como “Duende” para que no parezca solo un muñeco inerte. Algunos días puedes hacer que interactúe con el niño, pidiéndole que haga alguna buena obra, o que hagan alguna actividad juntos, como por ejemplo colorear algunas hojas o indicaciones para hacer nieve.

Cuando de plano no te sientas inspirada, en Pintrest también podrás encontrar muchas ideas ingeniosas y creativas.

La visita de Amelia a nuestra casa a motivado a mi niña a comportarse, a pensar mejor sus acciones y a auto controlarse. El 25 de diciembre cuando regrese al Polo Norte la vamos a extrañar, y definitivamente esperaremos su visita los próximos años!

Si tú aun no empiezas esta tradición con tu familia te animo a que lo hagan, veras como todos lo van a disfrutar mucho. Y si ya lo haces, me encantaría que me compartieras tu experiencia e ideas!

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