Haciendo recuerdos – Mi top 10 de lugares Guatemaltecos para disfrutar con los pequeños

Una vez más termino un fin de semana diciendo “no dejas de sorprenderme Guatemala”  Aunque ya tengo más de dos años de vivir aquí, sigo viendo a esta tierra con ojos de turista. Y en realidad espero nunca dejar de hacerlo, pues no quisiera perder la capacidad de asombrarme ante los encantos de este gran país,  viendo como ordinario, algo que realmente es extraordinario: la arena negra de sus playas, la erupción de sus volcanes y sus maravillas Mayas en la selva.

Pero aunque el subir el volcán Pacaya para ver los ríos de lava, y conocer las ruinas en Peten, están en mi lista de cosas por hacer en Guate, por el momento tendrán que esperar, pues nuestros planes últimamente tienden a ser más aptos para niños.  Y no solamente los planes de fin de semana han cambiado desde que nos convertimos en padres sino también la forma en que llevamos a cabo los planes: antes era ¿vamos a tal parte? ¡Vamos! Pero ahora el ritual de salida se ha prolongado bastante por la gran cantidad de “tiliches” con los que tenemos que acarrear:  pañalera, cunita, botiquín, sabanitas, colchita, biberones, con qué lavar los biberones, etc

Pero aunque el pasear con la pequeña sea un poco más complicado, y el hecho de andar detrás de ella toda la semana, haga que no se antoje nada más que quedarnos a descansar.  Vale la pena hacer el esfuerzo de salir, pues al hacerlo no solo pasamos un buen rato en familia sino también estamos haciendo recuerdos especiales para la pequeña, y también para nosotros, pues no serán nuestros inseparables chiquitines para siempre.

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Solamente hay 940 sábados entre el nacimiento de nuestros hijos, hasta que se van a estudiar a la Universidad.

Para aprovechar el tiempo con nuestros pequeños y también sacar provecho de las divertidas opciones que tenemos en Guatemala para toda la familia, aquí les paso mi top 10 de lugares Guatemaltecos para disfrutar con los pequeños.

1.-  Parques Irtra de Xetulul y Xocomil: Venimos llegando de Retalhuleu, aprox 3 hras de Ciudad de Guatemala, donde se encuentran los parques de Xetulul ( juegos mecánicos) y Xocomil (de juegos acuáticos), agotados, adoloridos por los “zangoloteos” en los toboganes de agua, pero muy contentos por lo alegre que la pasamos.   Me sorprendió gratamente lo bonito y bien cuidado que están los parques. 

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 2.-  Parque Irtra PetapaParque de diversiones con juegos mecánicos, pero este se encuentra ubicado en Ciudad de Guatemala.  Tiene algunos juegos para los más pequeñitos.

3.-  Pasos y pedales: Ejercitarse en familia es una divertida actividad que se puede realizar en pasos y pedales, donde ya sea caminando, en bicicletas, triciclos o patines, se recorre una de las avenidas más bonitas de la Ciudad, la Avenida Reforma,  llena de monumentos que solo de esta forma se pueden apreciar con tranquilidad.  Los domingos de 10 am a 2 pm. 

4.-  Mi Jacalito:  Es bueno que un niño “urbanizado” pueda experimentar aunque sea un poco una experiencia “campirana” como convivir con animalitos de granja o montar un pony.  Y esto lo pueden hacer los fines de semana en Mi Jacalito ubicado en Ave. Las Américas, en arriate central frente Hotel 5 estrellas. 

5.- Zoológico  Nacional La Aurora: A mí me ENCANTA este zoológico, es de muy buen tamaño, está muy bonito, bien cuidado tanto las instalaciones como a los animalitos y la pequeña lo goza, en especial el área donde puede ver de cerca y acariciar a algunos animalitos de granja.  Su ubicación es bastante céntrica, así que podemos ir a poner en práctica el ¿Cómo hacen los animales?  Y conocer más sobre ellos bastante seguido. 

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6.- Loops: Aun que es un centro de entretenimiento familiar, no tiene muchas opciones para los chiquititos, pero si para los papás de los pequeños que se pueden divertir en un torneo de golfito miniatura mientras los peques se entretienen echando porras y recorriendo el campito. 

7.-  Fin de semana en Antigua, Lago de Atitlán o el puerto:   Uno de los encantos de esta ciudad es que a tan solo 45 minutos se encuentra el pueblito mágico colonial de Antigua, donde puedes tomar un helado en la plaza o entretenerte en sus coloridos mercados.  ¿Qué niño no goza al máximo la playa? Y ésta queda a dos horas de la ciudad, y la belleza del lago de Atitlán valen las 4 horas de viaje.

8.-  Auto Safari Chapin: Donde los peques viven la experiencia de ver desde la comodidad de su carro, o si lo deseas en recorrido guiado, a los animales a tan solo una ventanilla de distancia. 

9.-  Museo de los niños:  Un museo interactivo para niños, muy educativo que vale la pena visitar 

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10.- Divercity: La ciudad de los niños, que como es para niños de 3 en adelante tendremos que esperar un poco para conocerlo pero definitivamente es algo que tenemos pendiente por hacer.

 

Termino la lista, pero no las opciones, también esta: el mapa en relieve, pasear en el carrusel o trenecito en algún centro comercial, ir a los columpios de algún parque cercano a casa o simplemente hacer un pick nick en el patio de la casa.  La idea es divertirnos junto a los pequeños. Espero disfruten esta lista y si conoces algún lugar que debería de incluir por favor déjamelo saber en los comentarios! Y si no vives en Guatemala, por qué no salir a divertirse y descubrir lugares para hacer tu propia lista, saludos

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Trucos para que quiera comer la pequeña

Estamos pasando por la fase donde mi personita favorita está descubriendo que puede decir no,  y muy seguido lo aplica a la hora de comer.  Por lo que he decidido hacer que la hora de la comida sea algo divertido; como estos huevos cocidos con forma de conejito y osito, que al verlos quedo tan contenta que se los comió todos.

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Veo muchas ideas muy buenas en Pintrest pero no las puedo hacer por no contar con el molde o material adecuado, pero estos moldes los conseguí aquí en Guatemala, en Supergangas, son facilísimos de hacer:

1.-  Primero se cose los huevos en agua hirviendo por 15 min

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2.-  Después se les quita la cascara, se meten en los moldes  y en agua fría con hielo por 10 min.

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3.-  Se sacan del molde y listo!

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Fácil de hacer y lo mejor de todo, a los chiquitos les encanta! saludos

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Caminito de la escuela

“Sonrie, no llores” me repetía a mi misma mientras caminaba hacia mi pequeña que se encontraba feliz rodeada de sus futuros compañeritos de escuela, aguantándome el llanto y ¡ni siquiera fue su primer día!  Solamente fuimos a conocer la escuelita. Mientras yo tomaba el «tour», invitaron a la pequeña a jugar con los niños de su edad. Durante el recorrido me fije en TODO (les entregare a mi tesoro más preciado por varias horas) la limpieza, el orden, la cara de las maestras, la ideología y los valores de la escuela, y aun que nos encanto a las dos, tenía el corazón apachurrado  porque siento que aun es muy pequeña.

Estaba confundida, he comenzado a leer “Bebe en forma, bebé inteligente” donde mencionan como el cerebro del niño termina por formarse a los seis años, y como debemos de aprovechar los primeros años, “que es cuando se le puede enseñar a hacer cualquier cosa si se le presenta de una forma sincera y objetiva.  Cuanto más pequeño sea el niño más fácil es enseñarle.  Solo hay que darle muchas oportunidades de aprender de forma divertida y llena de cariño”.  Estos datos me hacen sentir una tremenda responsabilidad por desarrollar el cerebrito de mi personita favorita.

Por otra parte está el punto de vista de los autores de “Einstein jamás uso flashcards”  que con varios estudios realizados prueban que apresurar el desarrollo intelectual en etapas tempranas no aventaja a los niños que se toman su tiempo.

¿Qué hacer entonces? Me preguntaba confundida mientras nos dirigíamos de la escuelita al consultorio del pediatra, al terminar la vacunación  aproveche para preguntarle al doctor que era lo mejor para ella, meterla ya o esperarme un poco.  Me explico que cada niño es diferente,  y como la veía  bien en su desarrollo, bastante estimulada, no creía necesario meterla todavía y me recomendó mejor esperarme.  Sentí un gran alivio al escucharlo, como que era el empujoncito que necesitaba para tomar la decisión de esperarme hasta enero, pocos meses antes de que cumpla los dos años.  Creo que tome la decisión correcta por que sentí paz al tomarla.

Ya pasara varios años en la escuela, mientras tanto el mejor lugar en el que puede estar es su casita.

Otra vez, cambio de talla

Una vez más, al igual como lo hice cuando cambié su ropita de new born por la de tres meses, después la de tres por la de nueve, la de nueve por la de doce y la de doce por dieciocho, me encuentro guardando la que ahora ya no le viene para hacerle espacio a la de veinticuatro.  Como deja todo casi nuevo, lo guardo en contenedores de plástico, por si llega a tener hermanita 😉 y al ir guardando con nostalgia y sonrisas cada prenda me quede pensando en cómo vuela el tiempo.

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“Maternidad: Los días son largos, pero los años cortos” ¿apoco no es muy cierto?  pues al despertarme a las siete de la mañana con el llamado de la personita que grita ¡mami! desde su cuarto, doce horas después, me encuentro con dicha personita sin que muestre el más mínimo  indicio de cansancio, mientras que yo agotada, anhelo el momento en que caiga dormida para  poder hacer lo mismo.  Y aunque los días así se sienten larguísimos, al paso de tiempo, me doy cuenta que en realidad pasan muy rápido.

Me estrené como mamá y cuando menos lo pensé ya estaba planeando su primer cumpleaños.  Cuando llegó su primer año, los mensajes que recibía semanal mente de Babycenter. com donde me informaban sobre su desarrollo desde antes que naciera, casi me sacan lágrimas al ver como el título del mail había cambiado de “your baby this week” a “your toddler this week”  ¿en que momento había dejado de ser bebe?!

Al caer en cuenta de lo rápido que va creciendo, cómo se antoja desacelerar el tiempo, poderle poner pausa.  Lo más parecido a  eso es atrapar momentos con fotos.  Qué suerte que vivimos en estos tiempos donde se trae la cámara del celular en  todo momento.  Confieso haber cachado a la criatura haciendo alguna travesura y en lugar de pararla instantáneamente, antes le tomo una foto para compartir aquel momento chistoso con mi esposo y familia.  Y a pesar de que es la protagonista de las 1442 fotos en mi celular, cuando vi en las redes sociales fotos de una fotógrafa de moda, la contacté para pedir una cotización; cuando me la envio ¡me caí para atras al ver el costo por sesión! caaaarisimo  Conozco de fotografía, sé que hay mucho conocimiento y trabajo detrás de una buena foto, peeero no para pagar tanto.  Me acordé de mi cuñado que está planeando su boda y se sorprendió al ver los precios de un pastel de bodas, pues por el hecho de ser “bodoso” cuadriplican su precio en comparación a un pastel  regular.  Lo mismo pasa con el marketing emocional para padres, del cual intento no caer, o bueno caer lo menos posible 😉 pero siempre terminas comprando un monton de cosas que al final resultan innecesarias para el bebe.

Le pongo la tapa al contenedor donde guardé la ropita, al mismo tiempo que escucho a mi personita favorita despertarse de su siesta, en la cual se ha recargado para seguir descubriendo al mundo, sonrío al verla, pues soy afortunada de poder acompañarla en este descubrimiento, y aunque es agotador, es equivalentemente maravilloso.

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101 Actividades para hacer con tu pequeño

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Muchas veces no se cómo entretener durante todo el día a mi pequeña, por eso me encanto este PDF con 101 ideas de thekingsofthehouse.com,  aun que la mayoría de ellas son para niños más grandecitos, lo comparto para aquellas mamás que ya tengan niños de esa edad , y para las mamás de los todavía peques, para  poderlo usas más adelante, saludos

Para descargar PDF haga click aquí:

101-actividades-para-hacer-con-tu-hijo-The-kings-of-the-House

Abuelitos a larga distancia

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Una de las personas que más quise y admire fue mi abuelita Carmen, les conté de ella en el post Un legado, siempre vivimos lejos, ella en EEUU y yo en México, pero eso no fue impedimento para que fuera una de las personas más importantes en mi vida.  Mi hija tiene la fortuna de tener a sus cuatro abuelos, vivimos cerca de los paternos, convive mucho con ellos y los quiere mucho, pero vivimos muy lejos de mis papás.  Me consuelo al saber que, al igual que yo, mi pequeña pueda tener una relación muy especial con sus abuelos a pesar de la distancia, pero eso depende mucho de mí.  Saco provecho de la tecnología y cuando estamos en Guatemala, hablamos casi a diario con ellos por facetime.  Recuerdo cuando hablábamos con mis abuelos, teníamos que apurarnos por lo caro que salía la larga distancia, pero ahora tenemos la suerte de poder hablar tranquilamente ya que al ser gratis no hay límite de tiempo, así que podemos hablar de todo, de sus avances y travesuras que hace día a día, esto hace que crezcan los lazos de familiaridad que hacen no sentir tanto la distancia física.

Pero no existe tecnología alguna que pueda transmitir como se siente un abrazo, por eso cuando se puede organizamos reunirnos, mis papás fueron a Guatemala en navidad, y ahora nosotras venimos a visitarlos.  La pequeña los ha gozado y ellos a ella ni se diga, y yo feliz de verlos a todos tan contentos.  Me encanta que venga a sus raíces, que conozca su historia, la otra parte de donde viene.

El día de los abuelos se celebra en diferentes países con diferentes fechas, pero en la gran mayoría se festeja hoy, 26 de julio día de los santos: San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús. ¡Que gusto que nos toque estar aquí con los abuelos! Para festejarlos y aprovechar para decirles lo importante que son en la vida de la pequeña, a pesar de la distancia.

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Primeros pasos

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Ahora que doy mis primeros pasos en la blogsfera, coincido también con los primeros pasos de mi pequeña, y al igual como a ella le costó un poco soltarse al principio por miedo a caer y golpearse, a mí también se me dificultó un poco aventarme a comenzar, por temor a que nadie fuera a leerme. Pero gracias a herramientas como las estadísticas de la página que indican la cantidad de personas y los países donde te leen, me llevé una grata sorpresa al ver que si hay alguien más que se toma el tiempo de leerme.

Pude ver en la carita de mi pequeña cómo mis porras y palabras de ánimo, le daban la confianza y seguridad necesaria para dar paso tras paso. De la misma forma yo me lleno de ánimo al leer los comentarios de quien se ha identificado con algo de lo que he escrito.

Y así como ahora mi pequeña ya se soltó por que sabe que el caminar la lleva a descubrir mundos nuevo, yo también comienzo a disfrutar el maravilloso poder de la escritura, que lleva mis letras a tantos lugares tan lejanos e inimaginables y no solo a través de la distancia, sino también a través del tiempo, pues espero que algún día cuando mi pequeña sea mamá, pueda encontrar en estas líneas algo de utilidad.

Para ti que me lees a través del tiempo y la distancia ¡GRACIAS! porque me permites continuar con esta gran pasión que llena mi corazón.
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Soy yo, la mamá de la bebe que lloró durante el vuelo

Soy yo, la mamá de la bebe que lloró durante casi todo el vuelo, si aquella señora que volteaban a ver con ojos de pistola, a quien me decían con la mirada “mala madre atienda a su hija”.  Les voy a contar, no como explicación, porque no debo ninguna, mi hija aún es bebe y eso es lo que los bebes hacen, llorar cuando tienen algún malestar.  Lo que les voy a contar es algo que espero que le ayude a otras mamás que tengan planeado volar con bebes y también como compensación para aquellos pasajeros que se molestaron con su llanto, esperando que estos consejitos les ayude cuando tengan hijos, porque seguramente aún no tiene, pues de tenerlos hubieran comprendió sin ser tan prejuiciosos.

Este es el tercer vuelo para mi pequeña, la primera vez fue a los dos meses, lo que me preocupaba aquella ocasión era que cuando tenía hambre lo hacía saber con un gran llanto, así que me preparé para que al notar los primeros síntomas de hambre, tener lista su lechita.  Me ayudó mucho que nunca la acostumbré a tomar la leche caliente, siempre fue a temperatura ambiente.  Eso hizo todo mucho más práctico.  Fue una excelente pasajera.

Su segundo viaje fue a los diez meses, aquí me preocupaba que no fuera a quedarse quieta durante el vuelo porque ya sabía gatear, pero con una buena dotación de juguetes logré distraerla y una vez más fue una gran viajera que se ganó a los demás pasajeros a quien les decía bye bye al bajar del avión.

En esta ocasión, a su año dos meses, aunque ya me había demostrado que no valía la pena que me preocupara, el hecho de que ya sabía caminar y sería un viaje de dos vuelos, con una escala de seis horas, un viaje de 12 horas en total, me preocupaba un poco, pero me preparé lo mejor que pude:

Para el primer vuelo, dejé que se cansara en la sala de espera, caminó por todas partes explorando cada rincón del lugar, se subió y bajó de las sillas y socializó con su compañero de al lado, quien la entretuvo jugando avioncito con su piecito y otros juegos, sin que la pequeña tuviera la más mínima idea de que se trataba de un famoso personaje de la política nacional.

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La pequeña con su nuevo amigo Cuauhtémoc Cárdenas

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Jugar en la sala de espera para dormir en el vuelo ¡perfecto!

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Llevar una buena dotación de apps para bebes es una gran herramienta que da mucho tiempo de distracción. 

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También es buena idea llevar una variedad de snaks

En un día de viaje el único itinerario importante es el de los vuelos, el del niño no tanto, no está en su casita con sus cosas a las que está acostumbrado, así que no es recomendable seguir un estricto horario, si quiere comer que coma.  Con mayor razón lo que tome, volar deshidrata así que si quiere tomar más biberones con jugo o agua de lo que acostumbra mejor.  Y si los toma al despegue o al aterrizaje ayuda a que no le duelan los oídos.

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Si se tiene que esperar varias horas de escala hay que ir bien preparados

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Supuestamente la carreola es para la bebe, pero el verdadero uso es para retacarlo de tooodas las cosas necesarias para ella.  Yo aprovecho todo los compartimentos que tiene, y hasta le añadí un gran gancho para poder colgar cómodamente la pañalera.

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Libros de cuentos, para colorear, juguetes pequeños que no sean ruidosos para que también se pueda usar durante el vuelo, son alguna de las cositas que le puedes llevar para distracción

En una espaciosa esquina no muy transitada, armamos nuestra área de juegos.   Después de entretenernos allí un buen tiempo al comenzar a notarla desesperada, levanté todo,  la subí a la carriola y nos entretuvimos paseando y entrando a todas las tienditas. Ese es otro buen rato de entretenimiento, hasta que nuevamente comienza a desesperarse, momento para la siguiente actividad, soltarla a que camine.  Para esto es muy recomendable un buen arnés, pues como tú estás con todas las cosas, la criatura no sale disparada, sino que explora dentro de tu misma circunferencia.

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Y después de caminar un buen rato comenzamos nuevamente, armar zona de juegos, paseo en carriola, caminar, así hasta llegar la hora de abordar.

Pero por más preparada que vallas, un viaje tan largo es agotador, pesado para un adulto y con mayor razón para un bebe.  En el segundo vuelo le di jugo al abordar y se quedó dormida antes del despegue, durmió una media hora, después se despertó irritada, en esta ocasión nada funcionó, ni el ipad lleno de apps, ni los snacks, ni el juguito nada, todo empeoró cuando comenzamos a descender, en ese vuelo se sintió más de lo normal la despresurización, la pequeña se agarraba sus oídos y lloraba con notable dolor.  En esos momentos recordé lo que me dijo mi esposo, un gran consejo que me ayudó mucho porque sabe lo nerviosa que soy, “se que harás todo lo posible para que la niña no llore durante el vuelo, pero si llora, no te preocupes, solo es una bebe”.  Lo que no podía evitar era sentir gran tristeza al ver que mi pequeña sentía dolor, es muy frustrante, dan ganas de ponerte a llorar junto con ella, y encima de eso tienes la mirada de descontento de algunos pasajeros.  Pero afortunadamente cuando se acaba el vuelo se acaba el llanto.  Bajamos y vemos en la sala de espera a mis padres, los abuelitos y a pesar del agotamiento físico y emocional me digo al verlos «todo valió la pena”

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No es fácil ser bebe

Mi esposo me mandó este artículo “5 Reasons Modern-Day Parenting Is in Crisis, According to a British Nanny‏”  donde  la autora, Emma Jenner, habla sobre los mayores problemas que enfrentan los padres hoy en día.  Varios puntos llamaron mi atención, en especial donde habla sobre los berrinches.  Dice que si el niño quiere hacer berrinche, que lo haga, pero que por ningún motivo se le conceda lo que pide solo para que deje de berrear, porque lo que el niño aprendería sería:  hago berrinche y así consigo lo que quiero.

Terminando de leer el artículo volteo a ver a mi personita favorita que para no variar se encontraba al lado mío.  Se había quitado su zapatito y lo estaba mordiendo de lo más tranquila.  Inmediatamente me lanzo sobre ella para quitarle el zapato explicándole que es algo sucio que no se mete a la boca,  claro está que no me  entendió nada, y estalla en llanto.  Como tenía el articulo fresquecito, me repetía a mí misma, “no cedas, tiene que saber que haciendo berrinche no gana nada”

Mientras veía sorprendida aquella dramática muestra de descontento, descubrí, al fondo de aquella boca completamente abierta, unas afiladas muelas que se asomaban entre sus encías.

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¡A mi pequeña le estaban saliendo las muelas! y había encontrado al morder su zapatito, un momentáneo alivio a aquel dolor tan fuerte.  Y mientras yo pensaba, no cedas al berrinche, seguramente ella pensaba “por qué mi mamá me quitó eso que me estaba haciendo sentir alivio”.  Pero al no poder hablar, se expresó como sabe, con llanto.

Y recordé una parte del libro “Gritos y Susurros” donde Rossana Fuentes- Berain relata la angustia y frustración que sintió al no poderse comunicar cuando se perdió en el metro en Japón “…El conserje del hotel me entregó un papelito con la dirección exacta.  Me explicó cuántas paradas de Metro tenía que recorrer y cómo, al llegar a la estación específica, bastaría con caminar una cuadra a la derecha, mostrar a algún transeúnte lo escrito y ¡listo!  Tal cual, llegué al Metro.  Conté meticulosamente 12 estaciones.  Bajé, caminé una cuadra, enseñé el papelito y nada.  Uno y otro transeúnte trataban de darme indicaciones que yo no comprendía.  Volví a la estación.  No tenía idea dónde estaba.  No podía leer las indicaciones, por que los señalamientos estaban en caracteres japoneses y no había iconos reconocibles.  Vamos ¡no entendía ni una palabra!  Nada.  Súbitamente estaba convertida en una analfabeta.  El miedo empezó a invadirme.  Ni siquiera sabía cómo regresar al mundo del alfabeto…”

Y es hasta que vemos una situación como esta, cuando nos damos cuenta lo dependientes que somos del lenguaje y en el estado tan vulnerable que se encuentra quien no tiene la habilidad de poderse comunicar.

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Quizás la vida de un bebe que come, juega y duerme, nos pareciera de lo más relajada, y la verdad es que si lo es, pero también el no poderse comunicar, ha de ser muy frustrante y nada fácil.  Entonces, es aquí cuando nuestra labor como mamás tiene que tener otra función más, la de traductora de llantos, y aunque es sencillo diferenciar un llanto: por cansancio, por hambre, dolor.  Cuando se complica un poco más es cuando más bien es un berrinche, y es en estos casos donde tenemos que ponernos en su lugar y tratar de comprender el porqué, y quizás sea algo sencillo que podamos solucionar rápidamente, como en el caso que mencioné del zapato, cambiárselo por algún juguete suave que también hubiera podido mordisquear para aliviar un poco su encía.  No es fácil, tenemos que tener paciencia y cuando de plano no logremos descifrar el motivo del llanto, respirar profundamente pensando “esta es una fase que pronto pasará” ¡ánimo!

Mamá primeriza a los treinta y quiubole

Hoy mis días están llenos de zapatitos, juguetes y la sonrisa de una pequeña personita que, aunque llegó a mi vida hace tan solo 14 meses, me cuesta trabajo imaginarme mi vida sin ella. Pero si hubo una época, que parece tan lejana, donde mi vida era puro trabajo, y los fines de semana un poco de parranda para despejarme antes de volver a trabajar. El llegar a ser esposa y madre era tan solo un anhelado sueño, que por razones del destino, se volvió realidad a una edad muy por arriba del promedio jaja. No era fácil encontrar a quien buscaba, así que cuando por fin apareció a mis treinta y quibole añitos, pues ¡no perdimos más tiempo!
La primera visita con mi doctor después de enterarme que estaba embarazada, preocupada pregunté ¿corre algún peligro mi bebe o podré tener alguna complicación en el embarazo por mi edad doctor? Y sonriendo me contestó que de lo único que tenía que preocuparme era de las reuniones de padres de familia en la escuela, pues quizás seamos los más grandecitos allí, pero fuera de eso, no tenia ¡nada de qué preocuparme!
Gracias a Dios el doctor tuvo razón, y no solo en el embarazo, también en la experiencia en general de ser mamá, no ha habido mayores razones por las cuales preocuparme. Quizás ahora que se la gran alegría que da un hijo haya momentos en los que pienso “de lo que me había perdido” ¿me hubiera gustado ser mamá más joven? ¡por supuesto! Pero ese no fue mi caso, así que solo puedo hablar de lo que me ha tocado vivir, ser mamá primeriza a los treinta y quibole:
Hubiera pensado que una de las desventajas de tener hijos más grande es la falta de paciencia, pero en mi caso fue al revés. Cuando trabajaba siempre andaba a mil por hora, mi ritmo de vida era demasiado acelerado y cuando algo no tenía la misma velocidad me hacía perder la paciencia fácilmente. Ahora he aprendido a tomarme las cosas con más calma, sigo siendo acelerada pero más tranquila. Me sirvieron mucho aquellos frenéticos años para ejercitar mi paciencia tan necesaria ahora, en especial en los momentos que mi personita favorita me hace algún berrinche porque no puede comprender por qué no la dejo abrir la taza del baño, ni sacar la basura de los basureros.
Lo que de plano si es un inconveniente es que ya no se tiene la misma energía que antes. Cuando por fin la pequeña bolita de energía cae dormida a las 8 de la noche, yo quiero caer junto con ella me deja ¡exahusta! Y en verdad me hace cuestionarme, ¿están seguros que los terribles son los dos años y no el primero?! ¡lo que me espera!

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A una mamá treinta y quiubolera le urge actualización, porque lo que nos tocó en nuestra época no necesariamente aplica hoy en día. Cuando quise bajar canciones infantiles lo único que se me ocurrió era Cepillin, Cri Cri, Enrique y Ana. Ibamos en el carro feliz escuchando nuestra nueva playlist, cuando de pronto escucho “Papi di por que niños como yo, no tienen con quien jugar y no tienen una mamá. Yo no se por qué mamá al cielo tuvo que ir, a papá le voy a pedir que me deje ir con mi mamá” ¡casi me hace llorar Cepillin con su canción tan triste!. Llegando a la casa comencé a actualizar mi lista, cambiando a Cepillin por el payaso Trepsi. También descubrí un grupo buenísimo que se llama Mother Goose Club, las canciones clásicas de Mother Goose pero con ritmos más modernos.

Otra de las ventajas de la maternidad tardía: longevidad. Según un análisis de New England Centenarian indicó que las madres que dieron a luz a su último hijo después de los 33 años tenían el doble de probabilidades de superar los 95 años de vida que las que lo hicieron a los 29 años, según el sitio muyinteresante.es. Yo desconozco los detalles de este análisis, no se por qué razón este hecho prolongue la vida de las mujeres, lo único que por mi experiencia se, es que mis ganas de querer ver crecer a mi criatura, son tantas que me motivan a cuidarme, a querer ser más saludable para poder seguir a su lado el mayor tiempo posible.
Todavía no va a la escuela y aun no me tocan esos eventos en los que seguramente seré de las mamás de mayor edad, pero estoy segura que no seré la única, pues cada vez somos más las que vivimos al máximo una soltería, que nos prepara para valorar y apreciar la gran dicha que es el ser mamá.

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